Es cierto que cuando inició el año 2020 nadie podría prever el torbellino de acontecimientos que iban a cambiar toda nuestra forma de vivir en un abrir y cerrar de ojos.
Yo me recuerdo de quando me fui de viaje a Rio de Janeiro en marzo 2020 para celebrar mis cumpleaños que son el 5 de marzo, y cuando estaba en el aeropuerto y en el avión, vi unas personas usando mascarillas en la cara y me pregunté: ‘Qué es esto? Esta gente está loca. Están exagerando’. Poco sabía yo que aquello era solo el inicio de un hábito y que íbamos a tener que continuar con ello por un largo período de tiempo.
Nadie esperaba el encierro, la incertidumbre y las prohibiciones de hacer lo que más encanta a los seres humanos: relacionarse unos con los otros.
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